Se caracterizan por el colorido de su plumaje, su tamaño minúsculo, su forma de volar y por los hábitos peculiares de alimentación que poseen.
Entre sus integrantes se encuentran algunas de las aves más pequeñas del mundo.
Emiten un zumbido con las alas, que mueven con mayor rapidez que cualquier otra ave, hasta el extremo de que no se distinguen cuando vuelan. Su frecuencia varía de 12 aleteos por segundo en las especies más grandes a alrededor de 80 por segundo en los colibríes pequeños. De aquellas especies cuya velocidad de vuelo se ha medido en túneles de viento, llega a superar los 54 km/h.